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Una tonelada y media de alimentos para los más necesitados

Luego de 3 meses y medio de cocinar de manera ininterrumpida, la vianda solidaria de barrio Melipal de Villa Regina ya repartió 2760 viandas.
“La única y la mayor ganancia que recibo es la satisfacción personal que significa ayudar al que más necesita”, dijo Gustavo Lastra, impulsor de esta iniciativa que lleva adelante junto a un grupo de amigos y vecinos.

 

Villa Regina – Entre tanta necesidad y a los pocos días de que comenzara la cuarentena en el país, vecinos de barrio Melipal decidieron poner “manos a la olla” para cocinar y repartir alimentos a quienes más lo necesitaban. La solidaridad tuvo eco y tal fue la repercusión que la acción solidaria se transformó en una cadena de favores que permitió que se haya elaborado una tonelada y media en alimentos para repartir en sectores vulnerables.
“Vi la necesidad y junto a los vecinos y amigos decidimos hacer algo, no quedarnos de brazos cruzados y ser meros espectadores. Así fue como se fue sumando gente y voluntades”, comentó el presidente de la junta vecinal de Melipal, Gustavo Lastra, a la hora de recordar el comienzo.
Primero se hizo un locro y con lo recaudado se empezó a comprar los insumos para cocinar y repartir bajo la modalidad de viandas a los vecinos que más lo necesitaban en el barrio, luego en los alrededores y en la actualidad la ayuda se extendió a distintos puntos de la zona urbana y rural, incluso a familias que deben permanecer aisladas.
Se comenzó a cocinar un 29 de mayo y hasta fines de la semana pasada se repartieron un total de 2760 viandas. Tras 46 días de cocinar durante los lunes, miércoles y viernes, con un promedio de 60 viandas diarias, se logró llegar a la tonelada y media en alimentos distribuidos a lo largo de 3 meses y medio.
“Me siento muy contento del equipo de trabajo que se conformó y muy agradecido de la gente que desinteresadamente y en forma anónima dona mercadería. Además es para destacar, agradecer y reconocer públicamente el esfuerzo y la solidaridad de todos los que de una y otra manera llevamos adelante esta gran cruzada de amor. Mil gracias de corazón”, expresó Lastra a la hora de hacer un balance del trabajo realizado hasta la fecha.
En la actualidad el grupo está conformado por más de diez personas pero son 3 o 4 los que cocinan en forma semanal en la casa del presidente de la junta vecinal ya que por la pandemia van rotando para evitar la aglomeración de personas en un espacio cerrado.
Además de mencionar y destacar las historias de vida que le tocó conocer detrás de cada necesidad, Lastra comentó el saldo favorable que le deja esta cruzada solidaria: “La única y la mayor ganancia que recibo es la satisfacción personal que significa ayudar al que más necesita. El poder ayudar al vecino al prójimo reconforta mucho, es una satisfacción muy grande”.