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Tras recuperar una moto robada, los deliverys comenzaron a ser amenazados y atacados

• Como una salida laboral a la crisis y a la pandemia, un grupo de más de 40 jóvenes comenzaron a ganarse la vida a través del delivery. La semana pasada uno de ellos sufrió el robo de su moto a mano armada y por ello más de 25 repartidores salieron en grupo para enfrentarse a los ladrones y recuperarla.

• Sin embargo, tras esa acción hoy la mayoría de los deliverys denuncian no poder trabajar tranquilos. “La cosa se puso fea, nos amenazan, nos apedrean y si bien nos cuidamos entre nosotros, sentimos que estamos solos”, dijo uno de los trabajadores a LCR

 

 

Villa Regina – A fines de la semana pasada destacábamos la acción solidaria de un grupo de deliverys de Villa Regina que el jueves decidieron salir en grupo y enfrentar a los ladrones para recuperar la moto que había sido robada a mano armada a un repartidor. Sin embargo, a partir de esa situación varios son los que durante los últimos días denunciaron haber sido blanco de amenazas y de ataques al momento de recorrer distintos sectores de la ciudad, especialmente en horas de la noche.

“A medida que dejaron de hacerse los controles, la inseguridad nos obligó a acompañarnos entre nosotros para evitar ser víctimas de robo, pero a partir de lo que hicimos el jueves, la cosa se puso fea ya que nos amenazan, nos apedrean y si bien nos cuidamos entre nosotros, sentimos que estamos solos”, comentó uno de los más de 40 jóvenes que desde el comienzo de la cuarentena integra el grupo ‘Delivery Villa Regina’.

A la hora de mencionar algunos de los últimos ataques se hizo mención a una pedrada sufrida el domingo en calle Juan XXIII (a la altura de barrio Gardín), un botellazo en Islas Malvinas y a las amenazas con armas de fuego. “También fueron a la casa de un compañero para decirle a la hermana que lo iban ca… a tiros”, se agregó. En este sentido se indicó que las amenazas provienen, mayormente, por el entorno cercano a los sujetos que la semana pasada decidieron enfrentar para recuperar la moto.

“El peligro siempre estuvo pero a partir de lo ocurrido la semana pasada, es difícil trabajar, especialmente entre la franja horaria que más trabajo hay, es decir entre las 21 y las 22,30 horas. Tenemos que andar con miedo a que te roben o que te peguen un tiro por la moto y correr tanto riesgo por $1000 que podemos ganar en un día no tiene sentido, pero también es cierto que no nos queda otra”, manifestó otro de los repartidores.

Para muchos trabajar como delivery significó una forma de ganarse la vida y una salida laboral para hacer frente a la crisis en este tiempo de pandemia. “En mi caso fue así porque debido a la pandemia me quedé sin trabajo. Para algunos es la única fuente de ingreso para pagar el alquiler, para otros es una manera de ayudar a sus familias, incluso están quienes también tienen hijos”, comentó Nicolás.

En la etapa más restrictiva de la cuarentena (marzo, abril y mayo) había más controles y esa situación los llevó a gestionar algún tipo de credencial para trabajar con mayor tranquilidad, algo por lo que hasta el momento no obtuvieron respuesta, según se dijo. Pero durante los últimos meses los hechos de inseguridad a la hora de la tarea laboral comenzaron a ser materia de preocupación y por este motivo decidieron ir acompañados a determinados lugares y a estar en contacto permanente a través del grupo de Whatsapp.

Así fue como el jueves lograron recuperar la moto y demás pertenencias de Luciano, un repartidor de 29 años que se dirigió a barrio Gardín para dejar un pedido de helado y que fue abordado por tres delincuentes en el Pasaje Nº 1, dos de ellos armados.

Al tomar conocimiento de esta situación, alrededor de 40 repartidores se dirigieron a la casa de uno de los malvivientes, ubicada en calle Parodi de barrio Mitre, para ayudar a su colega. Al mismo tiempo también arribó al lugar la policía para evitar que la situación pasara a mayores.

Tras aproximadamente una hora y media de insistencia en el domicilio de la madre del ladrón, como así también en la vivienda del padre, la moto pudo ser encontrada tirada en barrio El Trabajo ya en proceso de desarme.

Además de mostrarse agradecido con la acción de sus compañeros, Luciano también hizo mención a la situación de inseguridad que deben afrontar a la hora de realizar su trabajo. “Ojalá se pueda hacer algo para que pueda parar un poco la delincuencia. Nosotros, los deliverys, trabajamos hasta las 23 horas para llevar un peso a la casa para poder comer. Lamentablemente para poder sobrevivir corremos el riesgo de ser asaltados o hasta de perder la vida, a veces, por un vehículo que no tiene nada de valor y que no se compara con una vida”, señaló Luciano.

Ante el incremento de las amenazas y los ataques, especialmente desde fines de la semana pasada, los repartidores solicitan a la ciudadanía que ante cada pedido estén atentos a la llegada de los deliverys para minimizar los tiempos de espera en los domicilios.

Asimismo, en las últimas horas se analizaba realizar alguna acción de reclamo por la zona céntrica para exigir mayor seguridad.



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