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“Me dijo corré y no grites porque te disparo”

Fue parte del relato que brindó una joven a LCRegina a la hora de brindar detalles del robo de su celular a mano armada que sufrió anoche cuando se retiró de la Escuela para Jóvenes Nº 1 de Regina y se dirigía a tomar el colectivo rumbo a Chichinales

 

Villa Regina – Una joven de 23 años de edad oriunda de Chichinales y que cursa sus estudios en la Escuela para Jóvenes Nº 1 de Regina, sufrió anoche el robo de su celular al momento de ser abordada por un sujeto de alrededor de 20 años. Este portaba un arma de fuego y minutos antes de las 21 horas atacó a la alumna cuando ésta se dirigía rumbo a barrio Don Bosco con el fin de tomar el ómnibus que la trasladaría a su localidad.

Habitualmente su horario de salida del colegio de nivel medio es a las 22,30 horas y son sus padres quienes la van a buscar para luego ir hacia Chichinales. El hecho de que anoche la joven se retirara antes debido a la falta de un profesor llevó a que ésta decidiera tomar el colectivo en la garita del barrio Don Bosco, la cual se ubica sobre calle Juan Manuel de Rosas.

Así fue como minutos antes de las 21 horas la víctima caminó desde la Escuela hasta la garita pero en un momento del trayecto fue sorprendida por un sujeto de alrededor de 20 años en barrio Borgatti. “Estaba armado y me apuntó con el arma a la altura de la clavícula para exigirme que le diera el celular (marca J7 blanco y con funda de color fucsia). Una vez que se lo di me dijo ‘corré y no grites porque te disparo’. De la desesperación seguí caminando y luego empecé a correr  hasta que lo perdí de vista. Después una persona muy amable se me acercó, me ofreció agua y me tranquilizó”, comentó la joven a LCRegina.

En cuanto al sujeto que la abordó con el arma de fuego dijo no reconocerlo aunque de acuerdo a los comentarios que le habrían manifestado algunos vecinos del lugar, no sería la primera vez que actuaría de esa manera. Al momento del hecho éste actuó con el rostro semi cubierto ya que tenía puesta la capucha de su pulóver o campera de color gris.

“De la desesperación por el hecho de haberme apuntado con el arma en ese momento no hice nada. Durante la noche no pude dormir y ahora tengo miedo de ir a la escuela pero lamentablemente tampoco puedo dejar de ir y agradezco que el robo no pasó a mayores”, concluyó la joven de 23 años.