Gianni

El encuentro con sus primos y con la tierra de sus padres “fue como abrazar los 60 años de mi historia familiar”

Lo dijo Gianni Guatteo quien hace pocas semanas viajó desde Villa Regina a San Marco ai Monti, un pequeño pueblo ubicado en los montes Apeninos de Italia. Por primera vez el reginense con raíces italianas se encontró con sus primos para así reconstruir la historia de su madre y conocer más de la tierra de sus antepasados

 

Será que la sangre busca la sangre, será que el amor y la emoción del reencuentro son más fuertes que el distanciamiento, será que la separación sólo se da para que el reencuentro sea inolvidable o será que sin ese abrazo familiar para unir una generación, se pierde algo que ninguna red social, avance tecnológico o fotografía puede otorgar o reproducir.

Como respuestas a esos interrogantes y con el deseo de reconstruir la historia de su madre y conocer más de la tierra de sus antepasados, el reginense Gianni Guatteo junto a su esposa Adriana Piva viajaron hace poco tiempo a Marco ai Monti, un pequeño pueblo ubicado en los montes Apeninos de Italia “para encontrarse con los primos samnitas”, tituló un diario de aquella región central italiana.

Ubicada a unos 15 kilómetros de Benevento o alrededor de 50 kilómetros de Nápoles, San Marco ai Monti es el pueblo donde nació Rosina Bruno, mamá de Gianni. Con 20 años de edad en 1952 ésta viajó a la Argentina en busca de su hermano Rino, quien en 1948 había emigrado a este país en busca de trabajo. “Siempre tuvo el deseo de volver, será por eso que quizás nunca tomó mate ya que quizás tenía el temor que si lo hacía nunca más desearía regresar”, comentó Gianni.

Sin embargo Rosina volvió a Italia pero muchos años después ya que antes construyó su familia en suelo argentino, precisamente en Villa Regina. Lo hizo junto a su esposo Mario Guatteo, también proveniente de Italia, un contratista de la construcción reconocido en esta ciudad por haber construido la Capilla del Niño Jesús, el Don Bosco, el Castillito, parte del Instituto Antártida y la reforma de la Capilla Nuestra Señora del Rosario, según destacó su hijo nacido en 1956, un año después del casamiento de sus padres.

En el marco de un viaje a Europa realizado hace 4 años pudo ubicar la casa donde vivió su madre a través de una foto y hubo un primer encuentro con sus primos Marcello y Pietro que sólo duró unos pocos minutos. No obstante fue este segundo viaje el que hizo posible, luego de un contacto que continuó por Skype y Whatsapp, que ese reencuentro familiar cargado de emoción se fundiera en un abrazo en el que no hizo falta las palabras. “Fue como abrazar los 60 años de mi historia familiar”, señaló Gianni.

Fueron cinco días en el que a través del diálogo frontal, ya sin dispositivos tecnológicos, permitió reconstruir la historia de su madre, conocer y respirar de su tierra y disfrutar de su herencia. “No era algo económico, porque no fue en busca de dinero, la mejor herencia fue haber recibido el cepillo que mi abuelo utilizaba en su oficio como carpintero, eso es impagable”, recalcó.

En su estadía en Italia, Gianni y su esposa Adriana fueron recibidos por el alcalde Fabrizio D’Orta, “quien aprovechó el regreso a las raíces para proponer a toda la comunidad santangiolesa una reflexión sobre el valor de la historia de las pequeñas aldeas hoy vacías de hombres y del futuro”, publicó un medio grafico de esa región central italiana que también destacó este reencuentro familiar.

El volver fue buscar y el encontrar significó vencer los temores de viajar en avión, de superar cualquier situación vinculada con la salud y de planear en un mediano o largo plazo ese primer encuentro de los cinco hijos de Gianni y Adriana con la tierra de sus abuelos.