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Condenan a un hombre a 8 años de prisión por haber abusado de su nieta en Regina

El hecho ocurrió cuando la víctima tenía 8 años de edad. Se animó a denunciarlo ya con 18 años y el viernes 26 de octubre se conoció la sentencia. Hasta que la condena quede firme, el hombre seguirá en libertad. “Mas allá del dolor y la tristeza que pasamos quiero alentar a todas aquellas mujeres que han sido abusadas a que nunca es tarde para hacer la denuncia”, manifestó Yanet a LCRegina, mamá de la víctima

 

 

Villa Regina – “Nunca es tarde para no hacer nada», fue el lema utilizado durante el juicio que comenzó a fines de agosto de este año y que el viernes 26 de ocutbre concluyó con la condena de 8 años de prisión para un hombre de 67 años por el delito de “abuso sexual gravemente ultrajante, agravado por el vínculo” contra su nieta cuando ésta tenía 8 años de edad.

“Hoy, muy tristemente desgarrada y con un profundo dolor puedo decir que se hizo justicia. Mas allá del dolor y la tristeza que pasamos quiero alentar a todas aquellas mujeres que han sido abusadas a que nunca es tarde para hacer la denuncia”, manifestó Yanet a LCRegina, mamá de la víctima.

La sentencia del viernes deja un precedente ya que, al menos en esta región de la provincia, es la primera vez que sucede. Ocurre que la valoración de los jueces fue fundamental para que se llegue a una condena teniendo en cuenta la cantidad de años transcurridos desde el hecho hasta que se radicó la denuncia. Ante la falta de la prueba física, los testimonios de la familia de la menor pero, sobre todo, el de esta última resultaron contundentes. En este sentido la fiscal del caso, Vanesa Cascallares, explicó: “Pese a que el hecho ocurrió hace mucho tiempo, el Tribunal consideró que los dichos de la víctima realizados en su oportunidad en el debate oral y público, resultaron creíbles y sustentadas por las demás pruebas de cargo presentadas por el Ministerio Público Fiscal”.

De acuerdo a la denuncia el hecho ocurrió en la vivienda del imputado situada sobre calle Aluminé del barrio 25 de Mayo de Villa Regina en el verano del 2005. Hija de padres divorciados en esa oportunidad la víctima que vive en Neuquén junto a su mamá vino a visitar a su padre a Regina y circunstancialmente se quedó en la casa de su abuelo. Una noche en la que no podía dormir fue cuando su abuelo paterno biológico abusó sexualmente de la menor de 8 años en el momento en que se encontraban solos.

“Luego actuó como si nada hubiese pasado (por el hombre) y desde entonces mi hija tuvo que convivir en silencio con ese trauma que le provocó”, comentó Yanet, quien recién tomó conocimiento de lo sucedido esa noche 10 años más tarde.

“Nos enteramos a mediados del 2015 aproximadamente. Una madrugada me llamaron de un encuentro con amigos en el que estaba mi hija ya que lloraba de manera desconsolada. ‘Fue mi abuelo, fue mi abuelo, me está lastimando’, fue lo que me dijo mi hija al momento en que llegué, develando así algo que por temor y vergüenza calló y guardó por 10 años”, describió la mujer.

Una charla con sus amigos habría sido el disparador para que la joven, ya con 18 años de edad, sintiera la necesidad de contar el horror vivido esa noche, algo que le generó una profunda tristeza y un daño irreparable y que sólo puede superar gracias a la contención de su familia.

“Hoy siento culpa porque sé que mi hija no me lo contó porque sabía sinceramente que lo iba a matar. Una vez que me lo contó me agarró y me dijo ‘si querés ayudarme hagamos la denuncia pero no quiero que por culpa de él paguen inocentes como vos. Sabía que esto iba a pasar si te lo contaba cuando era chica pero no iba a tener la fuerza para poder pararte y hoy sí la tengo’. Ahí fue cuando me tranquilicé y la ayudé en lo que ella quería y hoy se llegó a esta condena”, relató Yanet.

Primero se radicó la denuncia en Neuquén durante el segundo semestre del 2015 pero por un tema de jurisdicción la causa luego se giró a Cipolletti y finalmente a Regina. En el medio hubo marchas y panfleteadas organizada por los familiares directos de la víctima quienes durante varios domingos viajaron desde Neuquén a Regina para visualizar el caso en la zona céntrica de esta ciudad.

Por el camino legal el ex fiscal Gastón Pierroni y Cascallares (en ese entonces como fiscal adjunta) llegaron al debate a fines de agosto de este año. “Nunca es tarde para no hacer nada”, fue el lema utilizado por Pierroni en las audiencias.

Durante el debate declaró ante el tribunal colegiado tanto la víctima, ahora de 21 años de edad, y lo hizo delante de su abuelo. También lo hicieron la pareja de la damnificada, sus progenitores, la psicóloga del cuerpo médico forense y las licenciadas del cuerpo de investigación forense de roca que realizaron las pericias correspondientes, entre otras personas. El veredicto se dio a conocer el 5 de septiembre y el pasado viernes se leyó la sentencia de 8 años de prisión.

Pese a la condena, el hombre de 67 años permanece en libertad y tiene 10 días para apelar y en caso de que no haya modificación se estima que durante los primeros meses del 2019 comenzará a cumplir la pena de manera efectiva.

Si bien para este tipo de delitos se contempla una pena que va desde los 8 a los 20 años de prisión, el hecho de que el imputado no registrara antecedentes y otras pruebas que hoy ya no existen teniendo en cuenta la cantidad de años transcurridos, se solicitó la pena mínima. “Era eso o nada pero más allá de la cantidad de años, estoy conforme porque se lo declaró culpable y la condena social es más fuerte. Si bien lo que pasó ya no lo vamos a poder solucionar, sí podemos calmar el dolor y advertir a otras personas que estén atravesando por la misma situación”, indicó la progenitora.

“Una de las cosas que más me reconfortó es saber que, justamente como se dijo en el juicio, nunca es tarde. Más allá de la valoración que hubo para creer en el testimonio de la víctima, lo que más destaco es su valentía”, señaló Cascallares a este medio.